Berta Braslavsky (1913-2008)

«En la escuela primaria se inscriben niños de todos los niveles sociales con desigualdades que la institución no puede remediar, aunque comprometen su resultado (…) Pero, generalmente, el distanciamiento social está acompañado por un distanciamiento cultural que la escuela es la encargada de reducir. Y podría hacerlo porque, para todos los niños, la edad de la escuela primaria es la de la plenitud de la capacidad de aprender y descubrir»

Berta Braslavsky nació el 19 de junio de 1913 en Entre Ríos y falleció el 9 de septiembre de 2008 en Buenos Aires. Creció en el seno de una familia de inmigrantes proveniente de Rusia. En su adolescencia, la familia se trasladó a Buenos Aires. Allí la joven comenzó sus estudios en la Escuela Normal Nº 7, cuyo plantel docente se había formado en la Escuela Normal de Paraná. Este influjo innovador fue absorbido por Braslavsky, lo que le permitió empezar a elaborar conceptos con el alumno en el centro del aprendizaje. Luego de recibirse de Maestra Normal, Berta entró al Profesorado Secundario.

Los años 30 del siglo XX en nuestro país fueron tiempos de persecuciones políticas, especialmente de toda persona vinculada a la militancia de izquierda. En 1930 fue expulsada por el entonces Ministro de Educación Jorge de la Torre, por haber organizado un Centro de Estudiantes. Después de la expulsión, Berta entró a la Facultad de Filosofía y Letras, a la recientemente creada Carrera de Pedagogía.

En 1936 se fue a vivir a la provincia de Córdoba junto con la familia de su esposo.

Braslavsky no declinó sus ideales y retomó sus estudios en la UBA, donde obtuvo el título de Profesora de Pedagogía (1946), con diploma de honor. Debido a su filiación política le resultó difícil acceder a cargos públicos, por lo que continuó su actividad educativa en el ámbito privado.

En el transcurso de su vida familiar tuvo dos hijas, Silvia y Cecilia. Esta última siguió los pasos de su madre y se convirtió en una entusiasta de la política educativa de Argentina, Igual que su madre, fue formadora de varias generaciones de docentes.

Durante su extensa trayectoria, Berta cumplió funciones en diversos organismos. Estuvo en el Instituto de Psicobiología del Niño de la Universidad de París (1948), fue consultora de la Unesco y creó el sistema de lecto-escritura utilizado en las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires. Fue galardonada por prestigiosas instituciones: en 1993, recibió el Premio Interamericano “Andrés Bello” de la Organización de Estados Americanos; además, fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1999) y la Universidad Hebrea de Jerusalén le otorgó el Premio Golda Meir (2004).

En 2004 se convirtió en miembro de número de la Academia Nacional de Educación. En 2007 fue objeto de un homenaje en la Cámara de Diputados de la Nación por haber sido incluida entre los Mayores Notables Argentinos.

En relación con la docencia, recién en 1964 pudo acceder a un cargo en la docencia de gestión pública. Fue nombrada Profesora Titular en Pedagogía Diferenciada en la Universidad Nacional de La Plata (1964-1975) y Profesora de Pedagogía Asistencial en la UBA (1964-1966 y 1973-1996). Además, se la designó Profesora Honoraria de la Universidad de Buenos Aires (1985) y de la Universidad Nacional de La Plata (1986).

En el Programa de la Zona de Acción Prioritaria (ZAP) de la Secretaría de Educación del GCBA (1998), uno de sus últimos cargos de gestión educativa, dejó una gran impronta innovativa: .

Sus ideas pedagógicas atravesaron varias décadas a lo largo de la historia de la educación en nuestro país. Fue una gran entusiasta en la aplicación de las ideas pedagógicas de Jean Piaget. En los años 60 intercambió ideas con su colega Paulo Freire, con quien mantuvo algunas diferencias, ya que el pedagogo brasileño consideraba que el proceso de alfabetización de los alumnos más humildes tenía que llevarse adelante en las propias comunidades. Por el contrario, Braslavsky propulsaba la importancia del aula y de la escuela, con la consiguiente interacción del maestro con sus alumnos para sobrellevar la enseñanza.

Tras el golpe militar de 1976 debió marchar hacia el exilio. Se radicó en Venezuela, donde asesoró al ministerio local, así como a los de México y Cuba.

En su obra Enseñar a aprender lo que se lee Berta Braslavsky señaló: “En la escuela primaria se inscriben niños de todos los niveles sociales con desigualdades que la institución no puede remediar, aunque comprometen su resultado (…) Pero, generalmente, el distanciamiento social está acompañado por un distanciamiento cultural que la escuela es la encargada de reducir. Y podría hacerlo porque, para todos los niños, la edad de la escuela primaria es la de la plenitud de la capacidad de aprender y descubrir.”.

La mayor parte de sus obras se pueden encontrar en la Biblioteca Nacional de Maestros, ya que allí se preserva su biblioteca y archivo personal. Algunas de estas obras son: ¿Primeras letras o primeras lecturas?: una introducción a la alfabetización tempranaLa lectura en la escuelaAdquisición inicial de la lectura y escritura: en escuelas para la diversidad y La escuela puede: una perspectiva didáctica.

Berta Braslavsky fue una mujer ejemplar por su compromiso ético y político con las causas educativas. Referente en materia de alfabetización, de enseñanza de la lecto-escritura y de la formación de docentes, sus enseñanzas seguirán presentes en las aulas a través del tiempo. Esto es gracias al inmenso legado que dejó a sus discípulos, por su permanente compromiso con la educación pública y por su abnegada lucha por la inclusión educativa de los sectores más vulnerables de nuestro país.

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